A mis cincuenta y tres. Parte médico.

Tengo certezas bífidas que se bifurcan en dudas tenaces.

Me han bajado los niveles de tolerancia al postureo, y me ha salido un soplo en el corazón que intuye la tierna carencia detrás de cada fachada. Empezando por las mías.

Padezco de incontinencia: lo mismo lloro que río, a menudo por la misma razón.

Cuando llueve o hace frío, suena un piano, una guitarra, o Mocedades canta Desde que tú te has ido, me duele mucho papá.

Mi juventud hizo metástasis, y precisé una cirugía a emoción abierta, así aprendí “a vivir sobre la línea divisoria que va del tedio a la pasión”.

Y concluyendo, para no agobiaros con mis padecimientos: a veces me asombra cumplir 53… luego recuerdo que mis hermanas tienen alguno más y se me pasa 😉

Praga, 2024

Deja un comentario