La playa era Sheridan y el agua nos llegaba a la cintura. Había tanto que contar que abríamos historias y olvidábamos cerrarlas con las prisas de bebernos 30 agostos, una de otra.
Selección de mujeres mostradas en la presentación web de Mujeres sin hacer.

La playa era Sheridan y el agua nos llegaba a la cintura. Había tanto que contar que abríamos historias y olvidábamos cerrarlas con las prisas de bebernos 30 agostos, una de otra.

Los indios australianos reciben un nombre al nacer, pero ese nombre es algo temporal, cambiará incluso varias veces a lo largo de sus vidas, a medida que su sabiduría, sus cualidades personales y su creatividad se vayan definiendo.

Elena tiene una llave maestra que te abre la puerta hacia ti mismo. La tiene en su voz, queda y grave, en sus ojos cerrados, en sus asanas. Ella es el origen de esa frase mía… “Vamos a permitirnos ser felices”. Permítete ser, suele susurrar en sus clases de yoga.

Mi familia no es como las demás. A primera vista parece que sí, pero los que nos conocen un poquito enseguida descubren que somos esos vecinos que viven entre “la casa de los espíritus” y un jardín japonés.

Diana es guerrera: es madre, corre con sus altísimos tacones tras una historia que merezca ser contada, trabaja, no claudica, ama.