Categoría: Mujeres sin hacer

Un proyecto para redefinir la belleza femenina sin retoques quirúrgicos ni digitales. Una botella al mar. Por Anays Blanco.

  • Diana

    Diana

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    Diana es guerrera: es madre, corre con sus altísimos tacones tras una historia que merezca ser contada, trabaja, no claudica, ama.

     

  • Arelys

    Arelys

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    “Mujeres sin hacer” es, además de un proyecto fotográfico, algo así como una botella al mar. Entre todas, podemos enviar un mensaje muy bonito al mundo, mover el suelo debajo de las ideas preconcebidas, esas que auguran un futuro gris después de los cuarenta, a no ser que mantengas una rigurosa 38. La realidad la creamos todos, generalmente cada uno por su lado, en “Mujeres sin hacer” la creamos juntas.

     

  • Mar

    Mar

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    Mar Güell es catalana, decoradora de interiores. Es sensible, desinhibida y enamorada de los personajes clásicos del cine. Me contó que una vez fue Gilda, para mí fue Marilyn en una sesión divertidísima que no olvidaré nunca. Me contó muchas cosas.

  • Mujeres sin hacer, la libertad

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    La libertad no es la ausencia de una tiranía política, ni tiene nada que ver con el estado civil, ni con la independencia económica. La libertad es un estado más profundo del pensamiento, un par de alas en el corazón.

    Si hace años las mujeres estábamos normalizadas por la moral (os dejo una “Guía de la buena esposa”, escrita en 1953, que me da mucho repelús, pero parece que así era: http://laoveja100.wordpress.com/2010/11/08/guia-de-la-buena-esposa-1953/ ), hoy, que triunfamos, salimos de copas con amigas y somos solventes, seguimos regularizadas, esta vez por la estética: parece que tenemos que ser eternamente jóvenes.

    Un hombre de 45 años, pasea con holgura su barriga prominente, -producto del paso del tiempo, sí, pero también de una vida sedentaria y una ingesta generosa de cerveza-, en ocasiones le da palmaditas y le hace bromas. Mientras, una mujer de la misma edad, que ha tenido uno, dos, tres partos, y desde luego ha quedado marcada por esos embarazos, o que también ha bebido cerveza y no gusta demasiado del ejercicio físico, sale a la calle con la respiración contenida para disimular su abdomen, y sueña con someterse a una intervención quirúrgica que la libere de su bandullo, aún a riesgo de grandes y evidentes complicaciones médicas.

    ¿Alguien me puede explicar eso?

    Vamos a permitirnos ser felices.